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El Sofá perfecto

El sofá es la pieza estrella del salón y protagonista indiscutible de cualquier estancia.  Su misión es complicada y muy exigente; debe ser cómodo y práctico sin renunciar al diseño.

Debemos tener en cuenta muchos factores a la hora de elegir un sofá (diseño, colores, estructura, calidad, distribución de la estancia, uso, tejidos, limpieza… ) pero lo primero que debemos saber son estos tres datos básicos: medidas de la habitación, distribución y uso diario del sofá.

Con esta guía queremos ayudarte a elegir tu sofá, tu adquisición perfecta.


Lo primero que debemos tener en cuenta son las medidas y la distribución de la habitación, es importante que queden al menos 30 cm libres a cada lado del sofá, o 90cm si se trata de una zona de paso.

Los expertos de The Sofa Company nos dan algunos consejos a este respecto: 

“En los últimos años observamos que los pisos de obra nueva suelen tener un salón de forma rectangular. En salones de menos de 3 metros de ancho hay que prestar atención especial al fondo del sofá y al largo de la chaise longue si nos decantamos por esta opción. También hay que decidir el lado de la chaise longue. Hay clientes que optan por dejarla en el paso que divide la zona de televisión de la zona de comedor, otros optan por pegar la chaise longue a la pared en la que suele haber una ventana o acceso a la terraza”

Nuestro sofá se ha convertido en el centro de nuestro hogar, y también de nuestra vida familiar. 
Un buen sofá es el lugar perfecto para atesorar momentos de calidad junto a nuestras familias y amigos.

Si las dimensiones de la sala son reducidas, lo ideal es un sofá de dos plazas, ya que en general miden aproximadamente 170 cm de ancho.  Si disponemos de un salón amplio, podemos crear espacios más elaborados colocando diferentes sofás, mezclando estilos y tamaños, o bien una rinconera grande  en forma de “U” entorno a la televisión o la chimenea, una solución elegante para compartir los mejores momentos en familia.

En cuanto a la forma, existen muchas opciones donde elegir dependiendo de tus gustos y necesidades.

Los tipo chéster son un clásico atemporal que siempre aportan un toque distinguido y algo british a la estancia,  los sofás rinconeros son ideales para aprovechar ángulos rectos y los tipo chaise longue, son indiscutibles creadores de ambiente, teniendo en algunos casos hasta cuatro plazas.


El estilo: Una cuestión de gusto

El estilo y ambiente de la estancia es vital para elegir el sofá ideal. Debemos tener en cuenta la combinación de las diferentes piezas, la distribución  y el tipo de decoración.  

Estilo clásico, rústico, barroco, retro, nórdico… las opciones son infinitas por lo que te recomendamos buscar inspiraciones para tener claro lo que buscas.

La elección de los tejidos y colores del sofá debe basarse en dos aspectos básicos: La decoración  y estilo de la estancia y el mantenimiento y uso del sofá.

Puedes elegir entre una enorme variedad de tejidos, desde terciopelo o delicados tejidos naturales, hasta algodón, piel o tejidos técnicos, mucho más resistentes.

¿Lo más importante? Elige el tejido en base a la vida de tu sofá y ten en cuenta los habitantes de casa y su uso. Si tienes niños o mascotas decántate por  tapicerías todoterreno o antimanchas, mucho más fáciles de limpiar.. 

En cuanto a los colores, debemos contar con otros factores importantes como el clima, la iluminación y la combinación con otras piezas. 

Los tonos neutros son perfectos para combinar con elementos de diseño más llamativos y  los colores intensos son toda una declaración de intenciones que puede dotar de personalidad propia a la estancia. 

Los detalles marcan la diferencia y con los sofás no podía ser menos. Tapizados en capitoné, reposabrazos en voluta, espectaculares pieles, tejidos desgastados, detalles con tachuelas y una selección acertada de cojines son algunos de los secretos para lograr un ambiente perfecto. 

La compra de un sofá es una gran inversión, por eso debemos asegurarnos de la calidad de sus materiales, tanto de la tapicería, como del relleno y la estructura.  

Los sofás de alta calidad están hechos para durar muchos años, por lo que sus garantías, certificados y calidades son un valor seguro.

Asegúrate siempre de conservar la factura de compra.


Relleno

El relleno del sofá determina en gran medida la comodidad. Según los expertos de The Sofa Company, para que un sofá sea ergonómico, el respaldo debe ser más blando que el asiento, para evitar que la espalda resbale y sufra. 

Los mejores rellenos para los asientos son la pluma, la viscoelástica, la malla, la espuma de poliuretano HR y los micromuelles ensacados, mientras que para los respaldos se recomienda que el relleno sea de pluma,  de fibra hueca siliconada o de espuma HR. 

Elige el que más se amolde a tus necesidades, pero asegúrate de que es de alta densidad y que sea transpirable. 


Estructura y ergonomía

La estructura es una de las partes más importantes a la hora de comprar un sofá, ya que pasamos muchas horas al día sentados en él y debe durarnos muchos años. 


Si nuestro objetivo es la comodidad, hay algunos aspectos básicos que pueden ayudarnos a decidir. Debe recoger bien los riñones, la cabeza debe reposar sobre el respaldo y tus pies deben tocar el suelo. 


El principio de la ergonomía en los sofás consiste en crear productos perfectamente adaptados a las necesidades de las personas, asegurando la eficiencia y el bienestar.

Sin duda es un aspecto muy importante a la hora de adquirir un nuevo sofá, por lo que debemos tener en cuenta tres aspectos muy relevantes:

La altura del respaldo debe medir desde el suelo hasta la parte más alta de la estructura entre 85 y 95 cm, es la medida perfecta para mantener una postura correcta, permitiéndonos apoyar la cabeza y la espalda recta contra el sofá.

La profundidad perfecta de los asientos debe ser de 90 cm como mínimo. Esto nos permite sentarnos cómodamente sin notar presión en las rodillas, con los pies en el suelo y en un ángulo de 90 grados. 

Los reposabrazos son vitales para la ergonomía del sofá, los más cómodos suelen rondar entre los 12 y los 20 cm desde el asiento, a la altura del codo.